Internado de Señoritas
Desde la altura, o sea, desde el dormitorio de la Inspectora podía verse todas las camas, no menos de cuarenta, ubicadas en el gran dormitorio (tambien habia sido usado como gimnasio) que las alumnas llamaban "El corral", era la sala donde dormían la señoritas que estudiaban en el Internado de la ciudad. Desde allí la Inspectora nombrada por las alumnas “Señorita Mabel” veía como cada noche las jovencitas en medio de la oscuridad encendían mutuamente sus cigarrillos y conversaban susurrando bajo las sábanas ubicadas a guisa de pequeñas carpas.
—SILENCIO! -Se escuchaba la orden perentoria acostumbrada de la Srta. Mabel. Una vez que se hubo hecho el silencio total entre las chicas y caído la oscuridad completa, se escuchaban los pasos acostumbrados...y el rechinar de las ruedas de un antiguo catre.
—No teman niñas, recuerden que es a los vivos a quienes deben temer —Decía en voz alta la Srta Mabel desde la altura.
Cuando son pasadas las 12 de la noche y no hay cigarrillos encendidos, voces susurrantes, pasos, ni rechinar de ruedas, la Señorita Mabel enciende su cigarrillo y conversa... nadie sabe con quien...
—SILENCIO! -Se escuchaba la orden perentoria acostumbrada de la Srta. Mabel. Una vez que se hubo hecho el silencio total entre las chicas y caído la oscuridad completa, se escuchaban los pasos acostumbrados...y el rechinar de las ruedas de un antiguo catre.
—No teman niñas, recuerden que es a los vivos a quienes deben temer —Decía en voz alta la Srta Mabel desde la altura.
Cuando son pasadas las 12 de la noche y no hay cigarrillos encendidos, voces susurrantes, pasos, ni rechinar de ruedas, la Señorita Mabel enciende su cigarrillo y conversa... nadie sabe con quien...